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Por Pablo Rosas *
“Casa tomada” es un famoso cuento de Julio Cortázar del libro Bestiario. En él, dos personajes definidos como un matrimonio de hermanos (“Irene y yo”) persiste imperturbable residiendo en una antigua y espaciosa casa. Todo es rutinario y monótono hasta el momento en que de las mismas entrañas del hogar una presencia enigmática e invisible los va desplazando poco a poco hasta no dejarles otra opción que abandonar la casa.
Esta ominosa y particular bestia era lo que menos esperan los moradores, ya que no tienen otro anhelo que terminar sus días en su amado hogar (“nos moriríamos allí algún día, vagos y esquivos primos se quedarían con la casa”).
Este sueño, como lo definió su autor, deja abierto el enigma sobre el destino de estos hermanos lejos del refugio al que se entregaron por años. Tal vez esta ominosa bestia no hizo otra cosa que enviarlos a desgano a reunirse con otros sujetos por calles, barrios y ciudades que desconocían. A despertar, en definitiva, de un sueño pétreo.
Como toda obra excepcional, abre interrogantes que se pueden aplicar a otros campos, por ejemplo: ¿Cuál sería la posición a tomar por una biblioteca en esta ciudad? ¿Por una biblioteca abocada específicamente al psicoanálisis? Ser la exhibición de la vanidad de los miembros de una asociación adornando estanterías con libros sería rendir un triste homenaje a Irene y su hermano. Contrariamente, este goce acumulativo debería dejar lugar al deseo de que los textos se integren al quehacer de una ciudad, transfiriendo los fundamentos de un método como el psicoanálisis a los debates que se dan en el corazón de un barrio.
Y qué mejor para esto que acordar una cita entre Freud, Jung, Ferenczi, Adler, Jones, Rank, Abraham, para saber si sus propuestas siguen vigentes. Quizá, con otros nombres, continúen entre nosotros…
Sumar a Oscar Masotta, Germán García, Jacques-Alain Miller- por nombrar sólo a los más destacados- para abordar con sus obras los trabajos de Jacques Lacan, sobre todo con respecto a su particular, barroco y esquivo para holgazanes, estilo.
Añadir a esto literatura, revistas y artículos para así conversar desde el discurso del psicoanálisis con otras disciplinas, en esta, nuestra ciudad.
¡Que el debate Freud- Lacan continúe agitando el espíritu del psicoanálisis en vez de ser el archivo de antiguas contiendas!
No cabe duda, la biblioteca de nuestra asociación está fatalmente tomada.
Para concluir, si usted tiene la curiosidad y desea enterarse de que va el psicoanálisis de orientación lacaniana, no deje de acercarse a nuestra sede que, al tocar el timbre y a la brevedad, una de nuestras bestias lo atenderá calurosamente.
* Pablo Rosas, miembro de APSaT
Asociación de Psicoanálisis San Fernando Tigre
www.APSaT.com.ar