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Dos vecinos que declararon este lunes como testigos en la primera audiencia del juicio por el femicidio de Maira Belén Morán, degollada en 2015 en plena vía pública del partido bonaerense de Pilar, reconocieron como el autor del crimen a Alberto Sebastián Moreno, ex pareja de la víctima y único acusado por el caso.
Se trata de Celina Bordanobch y Alberto González, quienes brindaron su respectivos testimonios en la apertura del debate a cargo del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 4 de San Isidro, presidido por Osvaldo Rossi e integrado por Federico Ecke y Hernán San Martín.
La vecina Bordanobch contó entre lágrimas que el día el hecho, el 29 de julio de 2015, ella regresaba a su casa de la localidad de Manzanares, en Pilar, a bordo de su bicicleta cuando observó en la esquina de Río Orinoco y Rodolfo de la Colina a un hombre y una mujer que estaban "peleando".
La testigo dijo que ella vio como él golpeó la cabeza de la mujer contra el suelo, a raíz de lo cual, comenzó a gritarle "¡soltala, hijo de puta!", por lo que el atacante huyó en su bicicleta.
Ante los gritos de la vecina, el testigo González salió de su casa y vio cuando el agresor huía en el rodado.
Luego de detallar lo que cada uno presenció, los dos testigos coincidieron en reconocer al acusado Moreno (27), presente en la sala de audiencias con actitud tranquila e inmutable, como el autor del ataque, y coincidieron en que "está más gordo" que en aquella oportunidad.
Otro de los testimonios de la jornada fue el de Marilén Maldonado, la madre de Morán (23), quien se refirió a las situaciones de violencia que hubo antes del femicidio entre su hija y el acusado.
Según esta testigo, la relación entre ambos era "rara y difícil" y cuando Morán se fue a vivir con él, que trabajaba como operario, "empezó la tortura, primero psicológica".

"Después de que nació Alma (la hija de la pareja) empezaron los golpes y la llegó a mandar al hospital", declaró Maldonado al tiempo que el acusado negaba con la cabeza.
También contó que en una oportunidad, ella le preguntó a su hija qué la unía a Moreno, y la víctima le respondió: "El miedo".
Al finalizar su declaración, la madre de la joven asesinada, que estuvo acompañada por personal de la Defensoría de la Mujer de Pilar, se desmayó y cuando recobró la conciencia comenzó a preguntar por su hija "¡¿Y Belén?!, ¡¿y Belén?!".
En total fueron 10 los testigos, los tres ya mencionados, vecinos y algunos de los policías de la Dirección Departamental de Investigaciones (DDI) Pilar que participaron de la pesquisa.
Por su parte, la fiscal de juicio Carolina Carballido Calatayud, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) Especializada en Violencia de Género de Pilar, dijo al exponer los lineamientos de su acusación que los hechos de violencia de género ocurridos antes del crimen hacen que éste se constituya en un "femicidio".
Y destacó los dichos de los dos testigos presenciales que "dejaron en claro que la autoría no está en discusión".
Mientras que la defensa de Moreno adelantó que buscará probar durante el debate -que continuará mañana en los tribunales de Ituzaingó 340- que el acusado es inimputable.
El acusado llegó al juicio detenido y procesado por "homicidio doblemente agravado por el vínculo y por haber sido cometido contra una mujer y mediare violencia de género", delito que prevé la pena de prisión perpetua.
Además, el juez de Garantías 7 de Pilar, Walter Saettone, a pedido de la fiscal Carballido Calatayud, también lo procesó por "desobediencia" a raíz de la violación de la restricción perimetral que tenía respecto a Morán y le prohibía acercársele a su ex mujer a menos de 500 metros.
De acuerdo a la acusación, al momento de ser asesinada, Morán acababa de salir de la casa de su madre para ir a hacer un trámite en el marco de las denuncias que venía presentando contra Moreno por amenazas y violencia de género.
En base a los testimonios, los investigadores reconstruyeron que Moreno alcanzó a la chica y comenzó a atacarla con un cuchillo y a golpearle la cabeza contra el suelo, tras lo cual, huyó con el arma homicida ensangrentada y permaneció cuatro días prófugo hasta que lo detuvieron cuando merodeaba el barrio Villa Verde de Pilar.
La autopsia determinó que la víctima murió degollada con un profundo corte en el cuello de 12 centímetros de largo y que también presentaba otras 12 heridas punzo cortantes.